30.4.08

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Un exilio planteado por formas acuáticas, insolubles mezclas y mediterráneas brisas.
Un exilio para cualquiera que brote entre sangrías y renglones derechos o torcidos, es que todo se escabulle entre los dedos, todo fluctúa sin dejar siquiera un rescoldo de baba o una pizca de ceniza. Tricotomía de bolsillo, querido.
No caben argumentaciones si ya hace dos semanas.
No es que se vayan muy lejos, los conozco, es un exilio acometido por el frío y ni siquiera alcanzan a sublevarlo, se retuercen buscando donde acurrucarse pero el frío termina por perforarles las pieles, vuelven con esquirlas de brisas heladas incrustadas en sus membranas, pero lo que importa es que vuelven. Se que huyen enajenados por los cataclismos de los sentidos, se que huyen de este frío interno y buscan el calor de afuera, pero no lo van a encontrar, no solo del sol se alimentan las semillas. Eso suplico e imploro. Mientras tanto, en este frío y parco rincón, espero.

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