3.2.10

La frágil inmenza vida
contenida en un pequeño ser
hoy juega con vientos,
y corre entre nubes
hermanas de su piel.
Trote torpe, patas chuecas,
querido amigo lame barbillas
de ronrones suaves
y el amor más puro.
Tu ternura se acomoda
en bellos recuerdos
como se acomodaban tus pelos
en nuestros brazos
luego de haber agitado las orejas
succionando la mamaderita.
Diminuto barril de pelos
que empezabas a crecer,
corriendo torcido,
torciendonos de amor.
Solo semanas tuviste para cubrir de luz
una casa entera,
para surcar nuestras almas
con tu mirada viva, descolocada,
y tu energía vibrante.
Pequeño Itino, hasta siempre.

(En memoria de la pequeña gatita Robertino,
muerta entre las filosas muelas de un perro salta medianeras)

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