1.5.08

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Un estado de inanición se apelmaza entre los corazones que se chocan y no se sienten, fabulan y lo inextricable los carcome, se juntan-se rejuntan, caminan hasta perderse en alguna sombra, de esas que hay en medio de tanta muralla y espejos que reflejan mamarrachos -de vez en cuando algo fresco- o cachos de almas banales.
Y si digo se rejuntan-se reaprietan-se re-estrujan, se beben cada gota de su néctar sin dejar de caminar, quizás Uno. Dos. Siete y otra vez rejunte-reapriete-re-estruje. Uno. Dos. Ciento veintitrés hasta que sucumbe el día y cae el sol consumido, no sin antes…

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