26.1.09

En la contundencia de tus albores, justo en la ceremonia de flores. Debajo de capas febriles se escurren instintivamente espesas mazas de negrura.
Los teatros posibilitaron la indecencia violenta y, justamente,
se escurren.
Silogismos abruptos entre fanfarrias groseras, inconsistente el vaticinio, pero el alfil se mueve alegre en diagonales.
Y correr correr, correr quizás hay que correr o resignarse a sucumbir estrangulado por haber seguido indicios de maquinarias inextricables.
Quizás retorciendo un poco más el tallo, sin miedo a el ahorco, con las manos incrustadas en los filamentos, filantros y filipinos, y cuantas otras. Inexorables ciencias.
Si supieras que somos esquirlas de una gigante explosión en regeneración paulatina.
¡Busquemos nuestras raíces! Degollémonos y así admiraremos el crepúsculo del estallido, así de a poco sabemos, nos entrometemos en el camino de la nueva implosión del cosmos. Que los bosques y la desolación se disputan.

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